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El Alcazar de Toledo 

Diario de operaciones del Coronel José Moscardó

 
" Sin novedad en el Alcazar"

Julio 1936


18-Julio-1936, Sábado

Por la mañana se tuvo noticia del levantamiento general de las fuerzas de nuestro Ejército en África, por lo que se procedió al acuartelamiento de las tropas de la guarnición y concentración en Toledo de la Comandancia de la Guardía Civil.

La Comandancia Militar se estableció en el edificio del antiguo Gobierno Militar, calle del Carmen.

A las veinticuatro horas fue agredida la Guardia Civil de servicio en Zocodover por elementos extremistas, teniendo la Guardia Civil tres heridos. De otros sitios de la población fue tiroteada la Guardia Civil, y las noticias que se recibían de la provincia acusaban gran excitación.


19-Julio-1936, Domingo

Por la mañana llamaron por teléfono al Coronel Comandante militar de Madrid, diciendo lo hacía el Jefe del Servicio del Ministerio de la Guerra, y ordenando se enviasen a Madrid todas las municiones disponibles en la Fábrica, previa la requisa de camiones, no cumplimentándose esta orden por esperar su confirmación por telegrama cifrado, dada la gravedad de la orden.

Por la noche se presentó el diputado socialista Prats en el Gobierno civil para que enviasen las municiones a Madrid y para que la Guardia Civil entregase su armamento, así como el disponible en las Academias de Infantería, Caballería e Intendencia, a las milicias extremistas, de las cuales traía una relación dicho diputado.

Por la noche, el Comandante militar tuvo una conferencia con Madrid, desde donde hablaba una persona que decía ser Sarabia, reiterando con urgencia la orden del envío de las municiones a Madrid durante todo el día siguiente.

El Gobernador civil comunicó al Comandante militar la visita del diputado Prats y sus pretensiones, que fueron negadas en absoluto por el Coronel.


20-Julio-1936, Lunes

En este día se tuvieron noticias de que la orden de envíode las municiones fue recibida directamente por el coronel Soto Jefe de la Fábrica de Armas, acordándose no remitir las municiones ni entregar las armas, que a más habían de ser custodiadas por doscientos Guardias Civiles de esta Comandancia.

Por la noche de ese mismo día, el Inspector de la Guardia Civil, general Pozas, conminó al Jefe de la Comandancia para que se cumplieran las órdenes anteriores, amenazándole, en caso contrario, con el envio de una columna y bombardeo de la plaza, asegurando que el cumplía lo que prometía. Por la noche se concentró la Guardia Civil y su familia en el Alcazar.


21-Julio-1936, Martes

A las siete de la mañana, y con toda solemnidad, fue declarado el estado de guerra en Toledo y su provincia, siendo detenidos y conducidos al Alcazar, donde se estableció la Comandancia Militar, el Gobernador civil y su familia, dándose orden de detención de los principales dirigentes, no pudiéndose deterner más que a uno, Francisco Sancho López, maestro de la Cárcel.

Se hizo una distribución de fuerzas para seguridad y defensa de la plaza, ocupando o reforzando el Hospital de Tavera, Fábrica de Armas, Convento de las Carmelitas, Bancos, Ayuntamiento, Catedral, Zocodover, Correos, Telégrafos, Teléfonos, Miradero, Cuartel de Asalto, puertas y puentes.

A las nueve y treinta se presentó un avión enemigo, que lanzó proclamas invitando a la rendición y empezó el tiroteo por parte del enemigo, desde todos los puntos de la población.

A las quince y treinta se presentó otro avión enemigo que bombardeó el Alcazar y sus dependencias, lanzando doce bombas que causaron desperfectos.

A las dieciocho se presentó un escuadrilla de tres aviones que bombardeó el mismo objetivo, causando bajas en la fuerza que guarnecía el Alcázar, y lanzó doce bombas.

Durante ambos bombardeos el enemigo de Toledo hostilizó desde todos los frentes con mucha intensidad.

El general Riquelme, por la noche llamó desde Toledo al Comandante militar, conminándole a la rendición, preguntándole que motivos había para la actitud adoptada; contestándole que, ante todo, el amor a España, que se veía en poder del Marxismo, nuestra confianza ciega en el General Franco y la deshonrosa e indigna orden de ntregar a las milicias rojas el armamento de los caballeros cadetes.

Sobrelas diecisiete horas apareció una columna enemiga por los alrededores del Cementerio, dirigiéndose una parte a la Fábrica de Armas y otra sobre el Hospital de Tavera, guarnecido por las fuerzas de la Escuela Central de Gimnasia, reforzadas por un destacamento de la Guardia civil; dicha columna estaba provista de bastantes armas automáticas y apoyada por cuatro cohes blindados, rompiendo el fuego contra el Hospital de Tavera únicamente, siendo contestada por el destacamento, que impidió el paso del enemigo.

Ante el peligro de que el enemigo pudiese ocupar la Fábrica y se apoderara de las municiones, objetivo preferente, se dispuso el traslado de todas las existencias al Alcázar, para lo cual se organizó un convoy de camiones que subieron unos setecientos mil cartuchos.

Este camión fue cargado y conducido por el Comandante de Artillería del Taller de Precisión, don Pedro Méndez Parada, y los diecisiete oficiales de artillería que de curso en dicho Taller se encontraban de prácticas en esta plaza, por tener noticias el mando de que la actitud del Coronel de la Fábrica no era la más apropiada para la defensa de la misma, o inutilizar los elementos de fabricación, ya que ante sólo la presencia de un cabo, que la columna mandó como parlamentario, se mostró dicho jefe muy vacilante y falto de energía.

Bajas de este día: un soldado y un guardia civil, muertos; tres heridos y ocho contusos.


22-Julio-1936, Miércoles

A las cinco horas se presentó un avión trimotor, que bombardeó el Alcázar.

A las nueve de la mañana rompió el fuego contra el Alcázar una batería del 10'5 cm, emplazada en la dehesa de Pinedo.

A las diez horas vuelve la aviación y prosigue el bombardeo contra el mismo objetivo, incendiando la torre SO, del Alcázar.

A la misma hora aproximadamente el gobernador civil, desde la Diputación provincial, llamó al Comandante militar, dándole dos horas de plazo para la rendción; contestándole -después de una reunión con todos los jefes- con una negativa enérgica, acordada por una gran mayoría.

A las dieciseis horas vuelve de nuevo la aviación, que bombardeó el Hospital de Tavera y el Alcázar y por consecuencia sufrieron desperfectos estos edificios incendiándose una manzana de casas correspondiente a la Cuesta del Alcázar y Plaza de una manzana de casas correspondiente a la Cuesta del Alcázar y Plaza de Zocodover; durante ese tiempo el "paqueo" en todos los frentes fue muy intenso.

A consecuencia de la presión enemiga ejercida por la columna, que puso en acción la artillería y aviación, más dos coches blindados, y al no oir fuego poor la Fábrica ni responder ésta a las llamadas que desde el Hospital de Tavera se le hacían, suponiendo se había entregado al enemigo, y por tanto, que el esfuerzo todo de la columna se dirigía al Hospital, obligaron al Comandante jefe del destacamento a evacuar el edificio, haciéndolo antes todo el personal civil alojado en él, habiendo desaparecido durante el trayecto hasta el Alcázar el capitán médico don Andrés Gato, el practicante Don José Mena, brigada don Emilio Valero, sargentos don Catalino Corrochano y don Francisco Barroso, auxiliares del Cuerpo Auxiliar Subalterno del Ejército don Pedro Villoria, don Juan de Dios Noreno y don Luis López del Campo, un corneta, un soldado de primera y cinco de segunda, todos pertenecientes a la Escuela Central de Gimnasia; un soldado de segunda de la Académia de Infantería y dos guardias civiles.

Todos los destacamentos de la Guardia civil se replegaron ante la presión del enemigo, a excepción de los de la Radio y Banco de España.

Al anochecer se incorporaron al Alcázar los tenientes de artillería señores Dorda y Ros, que pudieron evadirse de la Fábrica, a cuya plantilla pertenecía.

A las veintiuna horas llamó por teléfono desde Toledo, al Comandante miliar el ministro de Instrucción Pública, señor Francisco Barnés, y con todo género de razones trató de convencerle para la rendición; acto seguido se reunieron todos los Jefes de unidad, incluso los del elemento civil, bajo la presidencia del Comandante militar, y acordaron, por aplastante mayoría, seguir la resistencia hsta el último instante.

A consecuencia del bombardeo quedaron el Alcázar y sus dependencias sin fluido eléctrico.

Bajas de este dia: un muerto, cinco heridos y siete contusos


23-Julio-1936, Jueves

A las cuatro treinta una avión enemigo efectuó un reconocimiento sobre el Alcázar y alrededores. A las diez horas, el Jefe de las milicias llamó por teléfono al Comandante militar notificándole que tenía en su poder a un hijo suyo y que le mandaría fusilar si antes de diez minutos no nos rendíamos, y para que viese que es verdad, se ponía el hijo al aparato, el cual, con gran tranquilidad, dijo a su padre que no ocurría nada, cambiandose entre padre e hijo frases de despedida de un gran patriotismo y fervor religioso. Al ponerse al habla el Comandante militar con el jefe de las milicias, le dijo que podía ahorrarse los diez minutos de plazo que le había dado para el fusilamiento de su hijo , ya que de ninguna manera se rendiría el Alcázar.

A las veinte horas fue bombardeado el Alcázar por un avión trimotor que arrojó unas quince bombas.

Bajas en este día: dos capitanes muertos, un guardia herido y otro contuso.


24-Julio-1936, Viernes

Por no saber el número de días que puede durar el asedio y ser grande el número de personas alojadas en el Alcázar (unas 1800), dispuso el Comandante militar una salida a Toledo con objeto de procurarse víveres, que ya escaseaban. Hicieron la salida a las doce y media la primera yla tercera Compañías de la Guardia civl, llegando por distintos itinerarios, una a Zocodover y otro a la Cuesta de Belen, regresando inmediatamente sin cumplir su objetivo por la superioridad del enemigo en número y posiciones ventajosas. No obstante, tomaron en rehenes tres mujeres y un hombre, familia de un significado dirigente, causando bajas vistas al enemigo.

A las catorce horas un avión trimotor bombardeó el Alcázar, en combinación con una pieza de 15,5 cm, operación que realizó a las diecisiete y treinta, causando grandes destrozos en la puerta principal y habitaciones de la fachada Norte.

En este día fue incendiado el torreón noroeste, a consecuencia del bombardeo de avión, lo mismo que la parroquia de La Magdalena.

Los muertos fueron enterrados por la madrugada en el ángulo sudoeste del Picadero.

Bajas de este día: tres muertos, tres heridos y seis contusos.


25-Julio-1936, Sábado

La artillería empezó su cción contra la fachada Norte del Alcázar a las cinco de la mañana, terminando a las ocho, causando desperfectos e incendiando un coche automovil de los situados en la explanada Norte.

La batería de 10,5 cm reanudó su tiro contra el mismo objetivo a las doce y treinta, a las dieciseis, a las diecinueve y a las veinticuatro horas.

Al anochecer, una escuadrilla de tres aviones vuela sobre el Alcázar, arrojando proclamas que invitaban a los soldados a la deserción y desobediencia de los jefes.

Continúan los incendios de Iglesias y en el barrio de Don Justo.

En todos los bombardeos, tanto de cañón como de aviación, los "pacos" intensifican su acción en todos los frentes.

A las veintiuna y treinta marchó el capitán señor Alba, de la Escuela Central de Gimnasia, con objeto de establecer contacto co las fuerzas del general Mola en la Sierra de Guadarrama y explicarle nuestra situación, ignorada en el resto de España, ya que por causa de la falta de fluido, ni podía funcionar el aparato receptor de la Comandancia de la Guardia civil, no había medio para proporcionar dicho fluido con los elementos del Alcázar, a pesar de haberse puesto a contribución las mejores voluntades para lograrlo.

La situación es muy crítica, no por falta de espíritu, sino porque Unión Radio, desde Madrid, dio como verídica la rendición del Alcázar, y hasta hubo un periódico que publicó hasta una composición con la salida de las fuerzas del Alcazar, lo que indudablemente podía contribuir a que nuestro Alto Mando, creyéndonos desaparecidos, pusiese su atención en otros objetivos para ellos más importantes.

Bajas en este día: un muerto, un herido y once contusos.


26-Julio-1936, Domingo

A las seis horas la artillería disparó solamente dos granadas, reanudando el fuego a las seis y treinta hasta las ocho. A esta hora viene de Madrid un avión enemigo que efectúa un reconocimiento por el Alcázar y sus alrededores. Por la tarde vuelve la artillería a reanudar el fuego, que no molesta, pues va todo muy descorregido y no toca al edificio ni sus dependencias.

A la explanada del Picadero se lleva el cañón de acompañamiento, con objeto de batir un tanque que la noche anterior fue visto pasando el puente nuevo en dirección a la Estación de ferrocaril, y por si volvía por el camino sería perfectamente batido y a muy poca distancia.

Al anochecer otro avión enemigo hizo un reconocimiento marchando inmediatamente. El paqueo fue algo intenso por todos los frentes durante el día.

Bajas en este día: un herido y un contuso.


27-Julio-1936, Lunes

A las ocho horas un avión enemigo hace un reconocimeinto y marcha inmediatamente hacia Madrid. El día, salvo el 'paqueo', no muy intenso, transcurre con tranquilidad.

Por haberse terminado la harina, se distribuye, en vez de pan, trigo tostado, hasta preparar elementos de fabricación de pan. Se cuenta con tres mil kilos de trigo para el ganado y mucho más de cebada para caso de terminarse el primero.

Por falta de carne se empezó también en ese día a sacrificar caballos para con su carne mantene a toda la guarnición, lo que proporciona gran tranquilidad respecto a este gravísimo problema, ya que hay en las distintas cuadras de la académia ciento setenta caballos de ésta y veintinueve de la Guardia civil.

El problema de del agua, también de primera fuerza, queda muy satisfactoriamente resuelto, por tener la Academia varios pozos aljibes con cantidad suficiente para, sin limitación en la cantidad, resistir durante mucho tiempo. La falta de agua del exterior es consecuencia de una bomba de aviación que cayó en la elevadora de aguas.

El día, con 'paqueo', pasó con tranquilidad, y lo mismo la noche.

Bajas en este día: dos heridos y un contuso.


28-Julio-1936, Martes

Por la madrugada se observan incendios provocados por los extremistas en distintos puntos de Toledo.

El día transcurre con tranquilidad; sólo el "paqueo" intermitente.

Por las medidas de higiene adoptadas, la salud es perfecta y la enfermería normal.

Mientras se buscan elementos para la molturacón del trigo, se sigue tomando éste en las comidas en vez de pan.

En este día no hubo que lamentar ninguna baja.


29-Julio-1936, Miércoles

En este día la tranquilidad es grande, salvo el "paqueo", no intenso, al que no se contesta.

A las nueve y cuarenta y cinco un avión procedente del Sur pasa sobre el Alcázar en dirección Madrid.

A las dieciocho horas viene otro de Madrid, efectúa un reconocimiento sobre el Alcázar y marcha en seguida.

El "paqueo" se intesifica desde las veintitrés a la una de la madrugada; el resto del día transcurre sin novedad.

Bajas en este día: dos muertos y tres contusos.


30-Julio-1936, Jueves

Empieza el día con tranquilidad; solamente ligero "paqueo", que es incontestado.

A las diecisiete, un avión enemigo procedente de Madrid efectúa un reconocimiento y marcha en seguida a Madrid.

A las diecinueve horas, piezas de 7,5 cm hostilizan con diez granadas, que baten, sin resultado eficaz, la fachada Norte del Alcázar y distribuidor de la cocina. Estas piezas están emplazadas en la Dehesa del PInedo. La noche, con ligero "paqueo" incontestado, transcurre con tranquilidad.

Bajas de este dia: un muerto.


31-Julio-1936, Viernes

El día transcurre con ligero "paqueo" y sin novedad, y lo mismo la noche.

No hubo bajas: sólo dos contusos.